Ir al contenido principal

Tras los atentados de París

La esperanza como arma

In memoriam


Como cuando la tierra se estremece con un terremoto, como la inseguridad personal que genera la sacudida del suelo que nos sostiene; hoy nos hemos levantado en el mundo occidental casi temblando por el grado de crueldad que el ser humano es capaz de alcanzar.

Los atentados de ayer de París son una sacudida en toda regla al mundo occidental, a la Europa dormida que, hastiada por alcanzar un grado de comodidad inigualable en la historia, no sabe cómo es de vulnerable. La sociedad más avanzada de la historia sufre como pocas veces antes.

París a vista de águila


Y es que el avance tecnológico, económico, cultural y científico nos ha anestesiado de la realidad más evidente: que somos vulnerables y que dependemos básicamente de que el ser humano se comporte como tal, como un ser humano que respeta a sus semejantes.

Esa realidad palmaria nos permite dar un mayor sentido a la vida del que solemos dar; a nuestros semejantes un mayor valor al que estamos acostumbrados a ofrecer y, al final, poner en valor todos nuestros logros... En particular, eso que llamamos los derechos humanos.

La Torre Eiffel, sola y erguida


Independientemente de que sabemos que la sociedad occidental tiene que dar la respuesta adecuada a esta sacudida que proviene de alguien concreto, a mí me gustaría rendir hoy un homenaje a las víctimas de este atentado en la belleza de la ciudad de París con sus fotografías, París siempre ha sido una avanzadilla del mundo civilizado.

Y mi homenaje personal es la adaptación de un poema que escribí no hace mucho tiempo en el que se habla de resucitar, para que esta sociedad anestesiada y dormida sea capaz de apreciar el valor de la vida humana en toda su dimensión y dar un paso adelante para levantarse de la postración actual con la conciencia de que, al final, las víctimas obtendrán su recompensa. Al menos yo así lo creo.

Nuestra Señora de París en Otoño


Résurrection

Ya el camino descuidado se ha dormido
al arrullo de las nieblas otoñales;
se sometió ayer a vientos invernales
y en el sonido del silencio se hizo olvido.

Ya la juventud se fue y la niñez se ha ido.
Regresará la flor a estos matorrales
y el castañeteo de los campanales
dirá que vive... aunque ya ha vivido.

París retendrá hoy un último latido
cerrando sus ojos secos por el frío
- el otoño fue, el invierno se ha venido -

París parecerá quizás dormido
pero será hoy fermento de un estío
pues "la vie renaît"..., es lo prometido.

París desde las alturas de sus terribles gárgolas

La vida vence a la muerte y renace, es lo prometido. Un recuerdo a la hermosa ciudad de París y a sus habitantes, un abrazo a las víctimas que sienten la gravedad de lo ocurrido y espero que obtegan el consuelo merecido.

In memoriam

  
Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El león que se comió las mariposas

Coincidencias creativas De OT y otras cosas actuales Reconoceré que no soy muy seguidor de OT y programas semejantes pero con eso de compartir con otros sus experiencias acabó por ser imposible no seguir alguna canción de este programa. Con cierto retraso pude ver algunas, entre ellas, se encuetra la canción de Brisa Fenoy, una joven compositora, que me resultó interesante: "Lo Malo". Luego vi que utilizaban como pancarta la frase de "Soy el león que se comió las mariposas" con la que se reinvindica la autonomía de las decisiones de las mujeres quiero suponer.


Me pareció una canción con gancho y cierta fuerza y esa celebrada frase me va a permitir recuperar mi libro de cuentos, ese que publiqué hace unos años (2012) y que en breve volverá a ser publicado, esta vez, con la competente editorial de Amazon: Createspace.


En uno de los once cuentos (Uans Apon A Taim) que incluye mi primera publicación se narra la historia de Ataúlfo el Gran Duque del Reino de Alado e hi…

Un cuento inspirado en una leyenda. Parte III

El influjo de la luna Hoy es noche de luna llena Hoy la luna quedará tendida sobre el negro manto de la noche en su total plenitud, quizás algunas nubes pasen por delante de su enigmática presencia para dibujar un cuadro incomparable. Quizás hoy esa luna se aproxime a la tierra lo suficiente como para que su rostro quede impreso en nuestra iris para siempre como un recuerdo indeleble, como la marca de una noche imborrable...


Pero además, esa luna que veremos esta noche será una luna extrañamente colorada, una luna pintada de un rojo carmín que señalará el destino de muchos tal y como han creído las civilizaciones más antiguas. Una noche donde las fieras se inquietan en el bosque y, sin saber la razón, responderán a sus más precarios y antiguos instintos.
La ciencia dirá lo que quiera, pero en noches como estas yo he visto a los hombres comportarse violentamente como nunca antes había visto, a los perros aullar despavoridos como acosados por espíritus oscuros, a los gatos bufar, maull…

La Micronovela Parte 1

Otra de investigadores y crímenes El periodista husmeador En esto de escribir llevo muchos años, pero pocos desde que me lo tomo en serio. Y por "en serio" entiendo hacer de lo que escribo el eje central de mi vida, mi modo de expresión principal. Bueno, pues desde que me lo tomo en serio he ido descubriendo la cantidad de formas distintas de expresión escrita actualmente.

En muy pocas décadas, las fronteras - en casi todos los sentidos - parecen desaparecer o están poco definidas y podemos encontrar desde poesía en prosa hasta prosa poética; relatos, cuentos con una dimensión propia de una novela y que no llega a ser, en absoluto, una verdadera novela.
Así, he encontrado un subgénero, digamos menor, del que todavía no sé bien cuál es el elemento definitorio. Se llama la Micronovela. Estoy seguro que habrá quién sí lo tenga claro, pues doctores tiene la iglesia, pero en mi humilde opinión lo que sucede es, simplemente, que las fronteras son hoy más permeables que ayer.
Podr…