Hechizado por las aguas
Más metáforas: los ríos como metáforas “Estoy hechizado por las aguas...” con esta frase concluye el protagonista, Norman, de “El río de la vida” (N. Mclean), la novela que llevaría al cine Robert Redford en la década de los noventa con acierto indudable y un gran reparto donde destacaba en el papel de Paul (hermano del protagonista) un joven Brad Pitt. Los dos personajes se presentan aquí como antitéticos y complementarios, como recíprocamente necesarios; si Norman es recto y aburrido, Paul es arriesgado y divertido hasta el extremo de la lucidez/estupidez. Y asi entreteje el autor una historia (autobiográfica) que sigue el curso de un río donde se entrelazan la fe, la humanidad, la vida y la muerte a las orillas de un potente río de la virginal y profunda Montana de los años veinte. “Estoy hechizado por las aguas”, una frase que pone un final sin final a una historia conmovedora que atrapa y engancha por su vigor paisajístico, por la fuerza de su metáfora, tan v...