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Stand by me, cuenta conmigo

Las historias de la adolescencia

La inquietud, el valor y el morbo

Una obra impactante de Stephen King es "El cuerpo", en ella narra - según dicen - una experiencia autobiográfica de cuando era joven, justo en la edad de los doce o trece años en que la juventud llama a las puertas de un niño con ganas de descubrir cosas nuevas como el mero hecho de sentirse libres.


Las vías del tren son el camino elegido por Stephen (se supone que el primero por la izquierda) y sus colegas de la infancia

Un tiempo de experimentos y pruebas, de primeras y torpes experiencias, en las que te sientes mucho mayor de lo que el entorno te reconoce. La historia no está exenta de virtudes como el valor de la amistad, la aventura de los últimos días de un cálido verano cuando una historia morbosa alcanza los oídos infantiles de un grupo de adolescentes del Medio Oeste americano: han encontrado un cadáver en las vías de tren cerca de un río.

No necesitaron demasiado tiempo para acudir en busca del rostro de la muerte acosados y perseguidos por un grupo de cercanos enemigos íntimos del mismo pueblo, algo más mayores que ellos. Una novela muy chula que explica bastante bien de dónde procede el carácter morboso del propio Stephen King y su portentosa y apabullante imaginación.


Sobre esta novela, ya lo podemos suponer, hay una muy buena película, muy recomendable para todos, pero especialmente para esos bichejos que circulan por las casas a la edad de los doce, trece o catorce años. En ella se verán reflejados y comprenderán que no tienen nada de especial - en lo positivo y en lo negativo -, que no son más raros que fueron sus padres a su edad. Una película que habla de camaradería y valentía, dos cosas con las que conviene crecer.

Por cierto, que esta película tiene una excepcional banda sonora con canciones de los cincuenta o sesenta encabezada por la inolvidable canción que da título a la película: Stan By Me. Pero no me voy a quedar con esa magnífica versión sino con la maravillosa Lolipop. Ahí queda eso, camaradas del metal, nada menos que Las Chordettes.


¿A quién no le asaltado la curiosidad morbosa de ver el rostro de un muerto con doce años?

Y para terminar un microrrelato de poco más de cien palabras que trata del sorprendente caso del criminal que mató a la paciencia. ¡Que os guste!

Años de primeras experiencias, normales y disparatadas las de El Cuerpo de Stephen King

LA SORPRENDENTE CONFESIÓN

Señor Comisario, la conocí en lo más oculto de la ciudad cuando un fracaso me condujo a aquellos lúgubres lugares donde nadie espera nada ya de ti, donde las sombras permanecen en la pared un día tras otro, esperando.
Allí estaba ella, con su rostro de porcelana esculpido tras siglos de imperecedera quietud. Su piel tersa y suave, la belleza fría y expectante de sonrisa serena – ni excesiva, ni exagerada –. Su vestido, de seda negra, descansaba sobre su cuerpo haciendo homenaje a la perfección, pues en ella quedaba depositada ingrávida la serenidad y lo eterno.
Creo que Dios mismo se enamoró de ella, dicen los que saben de leyendas.
Me acerqué a ella cuando su irresistible atractivo – pues a su lado todo se alcanza – me obligó a olvidarme de esta ciudad inquieta y amarga. Aprecié el valor de la paz interior, la hermosura de la espera. Al final la maté, Sr. Comisario, porque mi piel se transformaba en porcelana y mi sangre se congelaba...; porque me convertía en gárgola de piedra esculpida en un rincón oculto de la ciudad.
  • ¿Mató, usted, a la virtud de la paciencia?
No pude soportar el tedio, la quietud y la espera; no quise ser de piedra.

Este relato está incluido en la selección de relatos publicados por el Grupo de Foto con el título de las 7 VIRTUDES DE LA HUMANIDAD, libro que podéis adquirir en esta dirección:

Extraordinaria Stand by me, en las aventuras de unos niños que a punto están de llegar demasiado lejos:

Aventuras que les conducen demasiado lejos, quizás.



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