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Lo que sucede entre versos no se cuenta

 Dando forma a un poema

Escribir un Soneto

Decimos que alguien es un verso suelto cuando no sigue un patrón definido, cuando va por libre sin hacer caso a norma escrita o tácita que alguien impone. En los días que corren, resulta admirable ser un verso suelto. Y, sin embargo, formalmente la poesía actualmente avanza sin seguir eso que llamamos un patrón fijo.

De este modo resulta muy difícil dar una definición de lo que es un poema. Quizás la definición más certera de lo que es hoy poesía la haya dado Luís Alberto de Cuenca (desconozco si empleando palabras de otro) al decir que "poesía es la quintaesencia del lenguaje" O sea, la más bella aspiración de la literatura: decir lo que se quiera pero de la forma estéticamente más celebrada.

Félix Lope de Vega y Carpio
Félix Lope de Vega y Carpio

La poesía, al perder el rigor formal de otros tiempos, queda sin más ataduras que su propia aspiración y, no hay duda, que es una idea bien bonita. Una libertad formal en aras de una gran y bella aspiración, resulta como quitar las ataduras a la literatura para ver hasta dónde alcanza, a qué altura llega.

Pues eso del verso libre de ataduras es menos exigente formalmente, pero mucho más difícil de lo que parece. Resulta una trampa, al final, pues en apariencia es más fácil escribir sin exigencia formal pero luego quedan las papeleras llenas de intentos baldíos, de ufanos intentos de mejorar algo en el papel con respecto a nuestro cotidiano existir. La falta de rigor formal, hace a la poesía aún más exigente.

Francisco de Quevedo y Villegas
Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Es como dedicarnos a escribir música sin partitura, sin exigencia rítmica previa, sin cómputo temporal de las notas. Como componer de oído... hay quien puede y - el que lo logra- lo suele hacer de forma magistral. El resto hacemos no más que un bello intento y, quizás, un vano ridículo.

Por eso, dentro de la poesía me encaramo en el rigor formal del Soneto. Porque si tan difícil como caminar por el alambre es escribir poesía que valga la pena, más difícil es volar sin ese alambre. Y el rigor formal del soneto no deja de ser un alambre por el que caminar. Si logro que guste, si camino sin tambalearme en el alambre, es cosa del público que lo lea pues, al final, es el público quién dice si un poema vale la pena o no.


Luís de Góngora y Argote
Luís de Góngora y Argote

Autores que han escrito Sonetos buenos hay muchísimos y poner ejemplos sería un trabajo arduo. Pues desde el siglo XVI - en que se importa esta forma italiana a nuestra literatura - hasta nuestros días, ha habido cientos de poetas que lo han empleado. Desde Lope, Quevedo o Cervantes hasta Joaquín Sabina lo han empleado como estructura formal de sus pensamientos, sentimientos o afirmaciones.

Así aquel poema típico de Lope en que nos mostraba la enorme dificultad del soneto dice así:

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto; 
catorce versos dicen que es soneto; 
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante, 
y estoy a la mitad de otro cuarteto; 
mas si me veo en el primer terceto, 
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando, 
y parece que entré con pie derecho, 
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho 
que voy los trece versos acabando; 
contad si son catorce, y está hecho.

Pues mejor no se puede explicar lo que es un Soneto, solo que el cómputo silábico puede ser endecasíalbo, alejandrino o cualquier otro pero siempre igual y de Arte Mayor. Que las rimas de los cuartetos suelen ser ABBA ABBA y de los tercetos CDC DCD. Si bien, la rima de los tercetos varía mucho más y se puede jugar con esas rimas sin que deje de ser Soneto.

Ese es el mérito del Soneto, y es que el juego de cuartetos con tercetos y las distintas rimas hacen una composición ágil y flexible aún a pesar de su rigor formal. El Soneto es, desde luego, el Rey del poema formal, pues su composición breve da mucho juego.

Otro fenómeno de esta forma poética es Quevedo, merece poner un ejemplo suyo pues el juego del cómputo, la rima y el ritmo, adquiere con sus magistrales "hiperbaton" un nivel inalcanzable durante siglos. Aún dudo de que hoy haya quién pueda componer un Soneto de esta categoría.

SONETO A LUIS DE GÓNGORA

Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;

apenas hombre, sacerdote indigno,
que aprendiste sin "cristus" la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.

¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega?

No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.

A lo que este contestará con refinamiento (aún desconozco quien empezó la pelea) pero vemos que el Soneto sirve bien al mensaje sin necesidad de traducción alguna.


SONETO DE LUIS DE GONGORA A DON FRANCISCO DE QUEVEDO

    Anacreonte español, no hay quien os tope,
    que no diga con mucha cortesía,
    que ya que vuestros pies son de elegía,
    que vuestras suavidades son de arrope.
     
    ¿No imitaréis al terenciano Lope,
    que al de Belerofonte cada día
    sobre zuecos de cómica poesía
    se calza espuelas y le da un galope?
     
    Con cuidado especial vuestros anteojos
    dicen que quieren traducir al griego,
    no habiéndolos mirado vuestros ojo
     
    Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
    porque a luz saque ciertos versos flojos,
    y entenderéis cualquier gregüesco luego.

Y tiene respuesta más grotesca y "elegante"el soneto de Gongora en Quevedo, tal que así...

CONTRA DON LUIS DE GONGORA Y SU POESIA

Este cíclope, no siciliano,  
del microcosmo sí, orbe postrero;   
esta antípoda faz, cuyo hemisferio  
zona divide en término italiano;

este círculo vivo en todo plano;  
este que, siendo solamente cero, 
le multiplica y parte por entero  
todo buen abaquista veneciano;

el minoculo sí, mas ciego vulto; 
el resquicio barbado de melenas; 
esta cima del vicio y del insulto; 

éste, en quien hoy los pedos son sirenas,  
éste es el culo, en Góngora y en culto, 
que un bujarrón le conociera apenas. 



Pues ya vemos que un Soneto es una buena estructura para pelearse a gusto y permite bajar con estilo al lodo y tocarlo y embarrarse sin llegar a mancharse del todo,

Otros duelos memorables tienen Góngora y Lope, ¿qué tendría el culterano Góngora que a todos ofendía y con todos peleaba? Pero, bueno, este blog lo abri con la intención de escribir sobre lo que otros hicieron mi propuesta. Y esta es la propuesta que propongo:

Alegoría de la poesía y de la música
Alegoría de la poesía y de la música


LO QUE SUCEDE ENTRE VERSOS NO SE CUENTA

Acaso su mirada perdida ande buscando la mía,
acaso su boca de fresa sedienta del néctar se halle,
acaso su corazón lata al ritmo intenso de mi calle,
acaso su alma de noche se alce en busca del sol del día.

Acaso mis ojos se cierran callando que soñaría
con tener sus labios en los míos pintados con detalle;
acaso mi corazón palpitante se explique y no falle
elevando su alma nocturna en busca del sol que quería.

Acaso pensé que sus ojos encendían mi mirada
y perdí de vista que se cerraban a una promesa,
a contemplar en su alma viva el vivo espejo de mi vida.

Acaso no sepa que nunca entre versos sucede nada
cuando, tras un verso, otro verso liga la rima y le besa;
pues tras los versos ligados, otra rima llega y se olvida.


Quizás a estos poemas les falten enemigo a quien batir - o quizás no valgan para eso - (en cualquier caso juzga quien lee), así es la poesía; versos vs versos; rima contra rima; verso libre vs verso formal; Góngora contra Quevedo o quizás Lope contra Góngora. Me quedo con la poesía, un rato... ya habrá tiempo para regresar al suspense, al terror o al romanticismo.







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